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Lipedema

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Lipedema

¿QUÉ ES EL LIPEDEMA?

Esta enfermedad fue descrita por primera vez en los años 40 en USA.

El lipedema es una enfermedad rara, crónica y dolorosa en la que el tejido graso subcutáneo se desarrolla desproporcionalmente en las extremidades inferiores (70%) y en algunos casos también en las superiores (30% en los brazos), y que acumula también agua en este tejido causando dolor.

Las manos y los pies están libres de enfermedad y el tronco tampoco se ve afectado.

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Lipedema

Somos ESPECIALISTAS en LIPEDEMA; conocemos la enfermedad y podemos ofrecerte una solución a ella.

La enfermedad afecta casi exclusivamente a las mujeres, por lo que se sospecha una causa originalmente hormonal. El debut puede ser postpúber o trás un embarazo y el curso es de desarrollo lento por lo que a menudo se confunde con un aumento de peso „normal“ pero que no responde a dietas ni ejercicio.

La desproporción se hace más evidente cuanto más se intenta adelgazar puesto que la pérdida de peso sólo se nota en el tronco quedando las extremidades asimétricamente gruesas.

Las pacientes relatan sensación de tensión interna y nódulos palpables en la piel que se deforma poco a poco. El edema causa dolor a la presión, a la larga incluso sin presión, pero paradójicamente no deja fóvea. Estas molestias aumentan frecuentemente con el calor, largos periodos de pie o sentadas, así como por las noches. Adicionalmente aparecen trastornos locales de la coagulación con arañas vasculares y proclividad a hematomas.

A lo largo de los años, el acúmulo de grasa local puede pasar de una aspecto conocido popularmente como „cartucheras“ a crear deformidades simétricas en la totalidad de las piernas dando lugar a piernas conocidas como „en columna“ o respetando los tobillos a „pantalones bombachos“, o hasta lóbulos de grasa abultados sobre las rodillas o tobillos, dado que las articulaciones en sí mismas no se ven afectadas.

En la mayoría de los casos un diagnóstico incorrecto de sobrepeso, obesidad o celulitis impide el adecuado tratamiento del lipedema y con ello prolonga el sufrimiento de las pacientes, quienes, debido además al extremo e incontrolable cambio estético y funcional de su figura, tienden a un cierto aislamiento social y/o depresión.

Epidemiología:

El lipedema afecta, en general, a entre un 10 y 20% de las mujeres adultas.

Probablemente, la cifra real sea más alta puesto que en muhos casos el diagnóstico se malinterpreta o confunde con el linfedema. Probablemente haya un componente hereditario en un 20% de los casos.

Causas:

Desgraciadamente, como en muchas enfermedades raras, aún no tenemos respuesta cierta a esta cuestión.

Los cambios hormonales que se dan en la pubertad, embarazo e incluso pre-/menopausia pueden ser el inicio de la enfermedad aunque en la mayoría de los casos, la enfermedad se desarrolla en mujeres entre 30 y 40 años. Esto tiene sentido si tenemos en cuenta que el tejido graso es especialmente receptivo a las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona) debido a sus receptores.

Clasificación:

Según Schmeller & Meier-Vollearth (Schmeller W, 2004; Meier-Vollrath I, 2004) el lipedema se categoriza en tres estadíos evolutivos:

Lipedema
  • Estadío I: La disposición de la grasa subcutánea es aún armoniosa manteniendo la piel relativamente lisa. En el tejido conectivo se acumula el líquido intersticial. En este estadío es difícil distinguir la enfermedad de un simple aumento de peso o acúmulo de grasa.

  • Estadío II: Se forman nódulos dolorosos subdérmicos y la piel se deforma con aspecto celulítico o „en colchón“ a causa de la lipoesclerosis.

  • Estadío III: Aumenta la proporción de tejido conectivo y la zona se endurece. Aumento de la sensación dolorosa aún sin presionar. La piel se deforma en lóbulos de grasa.

Diagnóstico:

La enfermedad lipedematosa tiene un diagnóstico básicamente clínico.

No existen pruebas diagnósticas específicas que lo confirmen. La historia clínica, familiar y la exploración física de las extremidades deformes y dolorosas nos orientarán con mayor certeza.

Otros métodos coadyuvantes son la ecografía, la linfografía o la resonancia magnética. Aún no siendo específicos estos métodos permiten excluir otras enfermedades de sintomatología similar.

Los especialistas en flebología, angiología y cirujanos vasculares serán los responsables de evaluar éstas pruebas diagnósticas.

Diagnóstico diferencial:

El lipedema se debe diferenciar bien de otras enfermedades del tejido graso o conjuntivo con las que se suele confundi. Por ejemplo la hipertrofia grasa, el linfedema, la insuficiencia venosa, la enfermedad de Madelung o la obesidad.


Tratamiento:


El tratamiento de esta enfermedad es siempre interdisciplinar.

Si el diagnóstico se establece precozmente el tratamiento puede influir positivamente en su evolución. El problema es que los inicios son lentos e insidiosos y confunden principalmente a la paciente.

Los métodos compresivos en las fases iniciales permiten retener el acúmulo de líquido en los miembros afectados y controlar el dolor aunque no consiguen que el volumen de los mismos disminuya ni pueden detener la evolución ya que no actuan sobre el tejido graso propiamente.

  • Conservador es básicamente el descongestivo:

    Los términos empleados internacionalmente para referirse a la terapia conservadora que aplicamos en el lipedema son: “Terapia física compleja” (TFC) o “Terapia descongestiva compleja” (TDC).

    El tratamiento descongestivo puede llevarse a cabo de diferentes maneras y combinando diferentes técnicas; el drenaje linfático manual (DLM) una o varias veces por semana, vendajes compresivos, presoterapia neumática intermitente o prendas compresivas de tejido plano (disponibles en 3 diferentes grados de firmeza).

    La Nutrición no debe reducirse a la reducción de calorias pusto que no conlleva una disminución del volumen de las extremidades afectadas sino de las partes sanas del cuerpo. De todas formas, si la paciente sufre de sobrepeso habrá que hacer una reeducación nutricional y adaptar su dieta (entendida como la cantidad de alimentos diarios que ingerimos) a su estado actual o dirigirla hacia un mantenimiento del peso saludable.

  • Ejercicio:

    Aunque no hay un tipo de deporte especial que ayude a disminuir el lipedema algunos ejercicios son más fáciles llevado a cabo en medio acuático ya que las articulaciones no sufren tanto y el peso se siente aligerado. Además, la presión del agua exterior realiza un cierto „drenaje linfático“ sobre el tejido. Se recomienda hacer natación, aqua-jogging, aqua-aerobic etc... y deportes como el nordic-walking, esquí de fondo y paseos largos.

  • Quirúrgico:

    La liposucción asistida por agua (Water jet-assisted-Liposuctión = WAL) es la cirugía de elección. Esta técnica permite aspirar tejido graso a la vez que inyecta cantidades de la solución para infiltrar y separar las células, así, con menor caNtidad de infiltración y un abordaje menos traumético del tejido se obtienen los mismos o mejores resultados. Además, permite acortar el tiempo quirúrgico porque no hay que esperar a que la infiltración haga efecto.

    La técnica de aspiración es igualmente algo distinta a la de una liposucción estética; se utilizan cánulas más finas y se sigue un patrón axial o longitudinal de trabajo para no lesionar el sistema linfático superficial.

    Trás un período de tratamiento conservador para reducir el acúmulo de líquido, se recomienda una liposucción „de descarga“; el único método mediante el que podemos reducir el exceso de panículo adiposo.

    En cada intervención se pueden aspirar hasta 6 litros de tejido graso, agua y sangre. Tras la cirugía se prescribe ropa compresiva que debe ser llevada las 24 horas del día durante 4 semanas. Ésta ayuda a eliminar el resto de la solución acuosa infiltrada, a „modelar“ el tejido y alisar la piel.

    Normalmente son necesarias más de una intervención las cuales deben estar espaciadas en el tiempo, al menos, seis meses.

    El tratamiento es duradero a largo plazo, ya que allí dónde se han aspirado las células grasas, éstas no vuelven a crecer.

    Antes de realizar la cirugía se evaluaran todas las pruebas del paciente; examen físico - incluida la perimetría de las extremidades, índice cintura cadera (C/C), IMC, registro de actividad diaria y del dolor, cuestionario sobre calidad de vida – ecografía, linfografía etc.

  • Pronóstico:

    La terapia descongestiva mejora la sintomatología, el dolor y frena la progresión de la enfermedad en sus primeras fases, pero siempre debe de ser acompañada de un control del peso, ejercicio moderado y regular y unos hábitos de vida saludables. Las variaciones hormonales (anticonceptivos, menopausia), modificaciones en el peso o la discontinuidad en el tratamiento de mantenimiento pueden causar el nuevo acúmulo de grasa.

    Otras terapias que ayudan a tratar la grasa localizada y que han demostrado ser efectivas son, por ejemplo, la mesoterapia, carboxiterapia, y crioterapia, y pueden ser aplicadas y utilizadas en las fases iniciales o puntualmente para mejorar localmente lóbulos de grasa, nódulos o mejorar el dolor.

    Somos ESPECIALISTAS en LIPEDEMA; conocemos la enfermedad y podemos ofrecerte una solución a ella.

    Pide una cita en la consulta y resuelve todas las dudas que tengas al respecto. Sin compromiso.

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Protocolo de tratamiento del LIPEDEMA


  1. PROTOCOLO de TRATAMIENTO para PIERNAS

    • REQUISITOS para la CIRUGÍA

      La paciente debe haber llevado medias de compresión de tejido plano durante, al menos, 6 semanas. El tejido debe estar descongestionado. Sólo en caso de tejido muy congestionado se recomienda el drenaje linfático previo.

    • CIRUGÍA

      Dosis intraoperatoria de antibiótico (standar: Cefazolina: 2g) Analgo-sedación por el departamento de anestesia Anestesia local/ infiltración de la solución de tumescencia Liposucción asistida por agua de todo el territorio quirúrgico (circular) Cirugía por regiones: piernas – muslos (incluyendo nalgas) de modo circular cada uno de ellos Cierre de las incisiones cutáneas (excepto las más distales que serviran de drenaje. Puesta de ropa compresiva y vendaje elástico.

    • POSTOPERATORIO

      Hospitalización de una noche.
      Inicio de la prifilaxis antitrombótica.

    • PAUTAS DOMICILIARIAS
      Retirada de los vendajes elásticos al 2o. día postoperatorio y cambio por:

      Medias de compresión de tejido plano a partir del 2o. día postoperatorio durante 8 semanas o hasta siguiente cirugía(de día). Medias de compresión durante 6 semanas (de noche). Terapia antitrombótica con heparina de bajo peso molecular 1/dia im (x 7 días).

      Drenaje linfático manual durante 8 semanas (o hasta siguiente cirugía) 2veces /semana. Retirada de puntos de sutura al 7o. día postoperatorio. No hay restricción de ejercicio a partir del 10. día postoperatorio (incluida natación o sauna)

  2. PROTOCOLO de TRATAMIENTO para BRAZOS

    • REQUISITOS para la CIRUGÍA

      No suele ser necesario llevar prenda descongestiva previamente a la cirugía. El tejido debe estar descongestionado. Sólo en caso de tejido muy congestionado se recomienda el drenaje linfático previo.

    • CIRUGÍA

      Dosis intraoperatoria de antibiótico (standar: Cefazolina: 2g). Analgo-sedación por el departamento de anestesia Anestesia local/ infiltración de la solución de tumescencia. Liposucción asistida por agua de todo el territorio quirúrgico (circular) brazos y antebrazos hasta zona hombro. Cierre de las incisiones cutáneas (excepto las más distales que serviran de drenaje. Puesta de ropa compresiva (bolero) y vendaje elástico.

    • POSTOPERATORIO

      Hospitalización de una noche.
      Inicio de la prifilaxis antitrombótica.

    • PAUTAS DOMICILIARIAS

      Retirada de los vendajes elásticos al 2o. día postoperatorio y cambio por:

      Ropa de compresión a partir del 2o. día postoperatorio durante 6-8 semanas o hasta siguiente cirugía de día y de noche. Terapia antitrombótica con Heparina de bajo peso molecular 1/dia im (x 7 días). Drenaje linfático manual durante 8 semanas (o hasta siguiente cirugía) 2veces /semana. Retirada de puntos de sutura al 7o. día postoperatorio. No hay restricción de ejercicio a partir del 10. día postoperatorio (incluida natación o sauna).


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